Comunicado mar. 15 / 2021, Celebración del Misterio Pascual 2021

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COMUNICADO DE LA PROVINCIA ANGELOPOLITANA
PARA LA CELEBRACIÓN DEL MISTERIO PASCUAL 2021

 

“El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda
comer la Pascua con mis discípulos?”, Mc 14,14

Son las palabras que Jesús manda decir por medio de sus discípulos al dueño de la casa de aquel lugar en Jerusalén, para que se les indicara la sala dispuesta y hacer allí los preparativos y celebrar la Pascua.

A más de un año de haberse confirmado el primer caso de COVID-19 en nuestro país y el deceso de su primera víctima, el 18 de marzo de 2020, y, desde ahí, haciendo frente a la enorme crisis que la pandemia ha provocado, los Obispos de la Provincia Angelopolitana, integrada por las Diócesis de Puebla, Tlaxcala, Tehuacán y Huajuapan de León, Oax., al prepararnos para celebrar la Pascua 2021, y con el único fin de indicar, disponer y preparar lo necesario para celebrarla, según el deseo y mandato del Señor, señalamos lo siguiente:

1º. Las indicaciones generales y sugerencias de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, mediante Decreto fechado el 19 de marzo de 2020 para este tiempo de confinamiento (Prot. N. 151/20), actualizado el 25 de marzo, y la Nota presentada por la Penitenciaría Apostólica sobre el sacramento de la Penitencia en la emergencia sanitaria, emitida en la Solemnidad de san José, Patrono de la Iglesia universal, al igual que el Decreto sobre la concesión de indulgencias especiales a los fieles en la actual situación de pandemia, seguirán siendo vigentes y asumidas, conforme a lo estipulado en la reciente Nota de la Congregación, con fecha 17 de febrero, en lo que se refiere a las celebraciones de la Semana Santa 2021 (Prot. N. 96/21).

2º. Las orientaciones, comunicados y mensajes emitidos a lo largo del año y durante este itinerario cuaresmal, a través de los diferentes órganos de comunicación y acordes a nuestra realidad particular, según los decretos oficiales de nuestras autoridades sanitarias y la sensibilidad de nosotros sus pastores, también seguirán estando vigentes, para que las celebraciones litúrgicas y de piedad popular continúen celebrándose en nuestras iglesias, conforme a la normativa canónico-litúrgica de la Iglesia, y, además, en los hogares de cada fiel cristiano.

El tiempo sacramental de la Cuaresma, lleno de gracia y misericordia, es un momento propicio y favorable, para que, ante las circunstancias de emergencia sanitaria que padecemos, quienes hemos sido nombrados sus hermanos Obispos, celebremos nuestra fe y cuidemos la vida de nuestros sacerdotes y fieles; por este motivo, moderamos la vida litúrgica de nuestras Diócesis, mediante un prudente discernimiento delante de Dios.

En este tiempo de privación y confinamiento necesario, presentamos las siguientes indicaciones para la legítima y variada creatividad litúrgica. Así pues, les pedimos aprovechar las diferentes opciones que nos ofrecen los libros litúrgicos y el subsidio preparado y elaborado por nuestras Comisiones Diocesanas para la Pastoral Litúrgica (Codipal) en este tiempo:

  1. A. Las celebraciones litúrgicas presenciales siguen los protocolos sanitarios y decretos, según la autoridad local: uso obligatorio de cubrebocas y gel antibacterial, sana distancia y el aforo permitido del 30%; deberán, además, respetar el recibir la sagrada comunión en la mano y hacer el gesto del saludo de la paz sin contacto físico.
  2. B.. Las celebraciones litúrgicas virtuales, durante el tiempo de la contingencia sanitaria, deberán ser: en un lugar adecuado y no grabadas, sino en tiempo real, previa notificación de la hora de inicio para quienes se unan desde sus propias casas. Se recomienda privilegiar la celebración del Oficio Divino o Liturgia de las Horas.
  3. C. El Sacramento de la Penitencia o Reconciliación se administrará según el Derecho Canónico y lo dispuesto en el Ordo Paenitentiae. En cuanto concierne a la absolución sacramental a varios fieles, deberán seguirse las concesiones otorgadas por el Obispo en sus respectivas Diócesis.
  4. D. Domingo de Ramos. La conmemoración de la Entrada del Señor en Jerusalén deberá llevarse a cabo en el interior de la iglesia, sin procesión de fieles, acompañado de algunos ministros, con bendición desde la puerta de ingreso, permaneciendo los fieles en sus lugares y con sus ramos y palmas para acompañar al Señor.
  5. E. La consagración del “myron” o “Santo Crisma” se hará, según la costumbre, en la iglesia Catedral, con la participación significativa de algunos pastores, ministros y fieles, a fin de distribuirlo en días posteriores, de manera conveniente y adecuada, ya sea en la Catedral o bien en el lugar que el Obispo designe.
    Según lo acostumbrado en cada Diócesis, en cuanto a la renovación de las promesas sacerdotales, éstas podrán llevarse a cabo según el criterio de cada Obispo en fecha, lugar y modo que se designe.
  6. F. Jueves Santo. Los sacerdotes celebrarán la Misa de la Cena del Señor en sus parroquias. El gesto mimético del lavatorio de los pies, por su carácter facultativo, se omite. El Santísimo Sacramento se reservará en el Sagrario, como de costumbre; no se llevará a cabo la procesión para su traslado. En cuanto a los que se vieron impedidos de participar de forma presencial o virtual, se les invita a celebrar el Oficio Divino en la Hora de Vísperas desde sus casas.
  7. G. Triduo Pascual. El Triduo Pascual deberá realizarse los días viernes, sábado y domingo, precedido de la misa “in coena Domini”, víspera de la Pasión del Señor, en la que anuncia la entrega de su Cuerpo y el derramamiento de su Sangre para el perdón de los pecados. La fecha de la Pascua no puede ser trasladada.
  8. H. Viernes Santo. En las celebraciones litúrgicas de cada día y especialmente durante los sagrados oficios del Viernes Santo, deberá incluirse en la Oración Universal las siguientes intenciones: por el fin de la pandemia, por la salud de los enfermos y por el eterno descanso de quienes han muerto a causa de esta enfermedad. En el gesto de la adoración de la cruz (ad oris) se omite el beso; se cambia por un momento de adoración en silencio o entonando algunos cantos penitenciales.
  9. I. Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección. Recomendamos para quienes no puedan participar en la Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección de forma presencial en sus iglesias, conectarse virtualmente a la celebración presidida por el Obispo en su respectiva Catedral.
    En efecto, se trata de la celebración más importante de todo el año y la Vigilia madre de todas las vigilias, incluso en la iglesia madre de cada Diócesis; además de ser una celebración modélica para todos en cuanto a su solemnidad ritual, comporta de una manera más clara, el misterio de la Iglesia, que es Sacramento de unidad.
    Ambas celebraciones podrán llevarse también a cabo, de forma presencial en nuestras iglesias: sin procesión de fieles y siempre acompañado de algunos ministros, con bendición del fuego en la puerta de ingreso y del agua bautismal en la fuente para los bautismos; los fieles permanecerán en sus lugares durante los ritos propios, portando sus velas y recipientes con agua para la bendición lustral durante la Vigilia.
  10. J. Todas las manifestaciones de Piedad Popular propias de estos días, como el via crucis, la lectura de las siete palabras, la visita de las siete casas, el via matris o la procesión del silencio, deberán realizarse en el hogar o dentro de la iglesia o el atrio, con el aforo permitido y el respeto estricto a los protocolos sanitarios, y según los subsidios que se ofrecerán desde nuestras diócesis para la oración familiar y personal, privilegiando la Liturgia de las Horas, que es oración de la Iglesia y celebración litúrgica.

La digna preparación y la celebración anual de los Sagrados Misterios de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, mediante los cuales se actualiza el misterio de nuestra redención, nos recuerdan las palabras que el evangelista Mateo utilizó para expresar la obediencia de los suyos al mandato del Señor, cuando escribe: “Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua” (Mt 26,19).

Que la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora de Ocotlán, quien ofreció en la ladera occidental del Cerro de San Lorenzo, Ocotlán, Tlax., dar el agua que extinguiera el contagio y sanara a cuantos bebieran de ella, interceda por nosotros, para que, haciendo y diciendo lo que Jesús dijo e hizo, tengamos vida en Aquél que “con su muerte nos dio vida”.

Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María, marzo 17 de 2021

+Víctor Sánchez Espinosa
Arzobispo de Puebla

+Gonzalo Alonso Calzada Guerrero
Obispo de Tehuacán

+Julio César Salcedo Aquino, M.J.
Obispo de Tlaxcala

+Tomás López Durán
Obispo Auxiliar de Puebla

Mons. Josué Rogelio Palma Tapia
Administrador Diocesano de Huajuapan