Boletín ago. 14 / 2018

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Martes 14 de agosto de 2018

 

VISITA DE LAS RELIQUIAS DE STA. MARGARITA DE ALACOQUE A LA ARQUIDIÓCESIS DE PUEBLA
22,23 Y 24 DE AGOSTO DE 2018

 

Las reliquias de Santa Margarita María de Alacoque, vidente del Sagrado Corazón de Jesús llegarán a la Arquidiócesis de Puebla los próximos 22,23 y 24 de agosto del presente año. Las reliquias que porta la urna son dos huesos -una clavícula y una costilla de la santa-, así como un pedazo de cerebro incorrupto y una rosa de oro obsequiada por San Juan Pablo II.

Santa Margarita María de Alacoque nació en 1647 e ingresó al Monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial (Francia) en 1671. Al año siguiente hizo sus votos definitivos. En ese monasterio, el 27 de diciembre de 1673, día de San Juan Apóstol, Santa Margarita María de Alacoque recibió la primera de cuatro revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús. El Papa Pío IX la declaró beata en 1864 y Benedicto XV la canonizó en 1920.

El itinerario de las reliquias será el siguiente:

Miércoles 22 de agosto a las 9:30 am llegarán a la parroquia de Nuestra Sra. De Sn Juan de los Lagos, a las 15:00 hrs. llegarán a la parroquia de San Judas Tadeo, y a las 21:00 Hrs al Santuario Guadalupano.

Jueves 23 de agosto a las 9:30 Hrs. llegarán a la Catedral, a las 13:00 Hrs. estarán en la parroquia de Nuestra Sra. De la Candelaria; a las 16:30 Hrs. llegarán a la parroquia de Cristo Rey, Los Fuertes y a las 20:30 Hrs, arribarán a la Casa Central de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres para una vigilia de oración con la Vida Consagrada.

Viernes 24 de agosto a las 9:00 Hrs. las recibirá la parroquia de Nuestra Sra. Del Sagrado Corazón, El Cielo y a las 13:30 Hrs. llegarán a la parroquia de Nuestra Señora del Camino para partir a las 20:00 hrs y así concluir su visita por nuestra ciudad de Puebla.

Cabe señalar que la principal intención de la visita de las reliquias es recordar los fieles, a las familias y a las comunidades que no podemos alejarnos del amor misericordioso de Dios, que es tiempo de retomar la paz, mirarnos unos a otros como hermanos, que la paz inicia en el corazón de cada uno y después se irradia a los demás.

La Iglesia, consciente del sufrimiento y del dolor que provoca la violencia que vivimos en estos días y que no sólo es física y de muerte sino también es de profunda indiferencia a la vida, al dolor ajeno y a las necesidades de los demás, invita a aprovechar las jornadas de oración, reflexión y de encuentro personal con el amor de Dios. Los esperamos.