Homilía ago. 27 / 2017

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Quién dices que soy yo?
Domingo XXI del tiempo ordinario

 
Puebla, Pue., a 27 de agosto de 2017
 
 
En la actualidad es fundamental conocer a Jesucristo a través de las Sagradas Escrituras, dando pie a que en lo inmediato como personas podamos llegar a ser fieles, pues Dios sólo quiere lo mejor para el ser humano.

Hoy en día es necesario que conozcamos quién es Jesús, y esto nos debe de llevar a comprometernos en saber más de su persona, para esto tenemos que buscarlo de manera especial en su Evangelio, también hablando con Él en la oración personal, como a un amigo que a través de nuestros diálogos lo conocemos mejor y la amistad va creciendo. Así llegaremos amarlo más y seguramente le seremos más fieles.
 
Desde siempre, Dios quiere lo mejor para el hombre, la autoridad debe de presentarse como un padre para el pueblo, buscando el bien común y no aprovecharse de su autoridad para sus propios intereses y fines personales. Jesús hablaba con autoridad porque era coherente entre lo que decía y su forma de actuar.
 
En este domingo XXI del tiempo ordinario, el profeta Isaías nos presenta en la primera lectura las consecuencias del nepotismo: Eliacín, se aprovecha de su posición y favorece a sus cercanos. Esto lo lleva a caer en la desgracia, viene la destrucción. Aunque Eliacín es un hombre bueno, pero arruinado por el mal uso de su autoridad. No ha tenido la capacidad de mostrar su poder y lo ha compartido, como consecuencia se da su ruina. No hay coherencia entre su fuerza y su actuar.
 
El hombre debe de actuar con sabiduría para descubrir la voluntad de Dios. Al final del capítulo 11 de la Carta a los Romanos, San Pablo alaba con un himno a la sabiduría misericordiosa. Nuestra historia personal muchas veces no es de acuerdo con nuestros planes.
 
El hombre o la mujer de fe descubren los planes de Dios, en su historia, cuando se inclina ante el misterio, para poder hallar la voluntad de Dios, y el mismo apóstol nos recuerda que, los caminos son “inescrutables”.
 
Escuchamos en este domingo la profesión de Pedro. Él habla en nombre de los demás. Pero en un primer momento, éste ha dado una respuesta equivocada. Está convencido de que Jesús dará inicio al reino de Dios mediante una exhibición de fuerza, prodigios y señales que captarán la atención de todos.
 
Los demás apóstoles, piensan como Pedro, como los demás seguidores de Jesús, el triunfo para ellos es éxito obtenido con base en un poder.
 
Quién podrá descubrir los planes de Jesús. Él nunca le ha hablado de un poder que domina, y que busca los reinos de este mundo. Jesús va más allá su reino en paz, solidaridad en su reino es perdón; es más, su reino es amor.
 
A pesar de esto, Pedro será la piedra básica, pero hay que caminar, hay que esperar; es necesaria la pasión, la muerte y la resurrección, para no caer en falsas expectativas del reino anunciado por Jesús.
 
Para hacer presente el reino de Dios es necesaria la sabiduría, es necesario Dios en la historia de la humanidad, es necesaria la fe.
 
Es dejar nuestros criterios humanos y abrirnos a la gracia de Dios, para transformarnos en hombres y mujeres de fe, y hacer presente el reino en el aquí y en el ahora, y poderlo gozar por toda la eternidad en la presencia de Dios.
 
 
Paulo I. Carvajal Ramos

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